Salimos desde Aguamansa para meternos por la pista de Chanajiga. Desde ahí subiríamos hasta el campamento Emilio Muñoz, donde aprovechamos a sacarnos un par de fotos en el campo de futbol. Miguel y Pedro, que conocen bien la zona, nos metieron por un atajo, de esos de los que hay que bajarse de la bici, pero que siempre valen la pena. De allí llegaríamos hasta la torre de incendios, donde la nube se nos cruzó en el camino e impidió que pudiéramos ver las vistas del Teide.
Después de un día despejado y, cuando empezamos a bajar, entramos en pistas llenas de charcos, que no irían a menos, ya que nos cogió la tormenta de lleno. En la entrada de La Caldera nos reuniríamos, para bajar de nuevo hasta el coche.
Llegamos de nuevo al parking todos mojados y llenos de tierra, comprobante de que el día se había aprovechado al 100%.